sábado, julio 11, 2026

El atardecer


Tus caricias eran un alago para mi piel, que se entrelazaban con tus besos hasta el abismo.

El tiempo pasa sin perder el ritmo, tus ojos ya no están presentes, aunque puedo verlos cuando cierro los míos.

No me queda más que el confort de tu mirada traviesa, tus charlas de medianoche y tu melancolía. 


Me es imposible parar mis emociones, ni siquiera por un momento para tener claridad.

Ya no sé si me duele más tu recuerdo o tu ausencia.

Es terrible transitar este mundo sin tu compañía, y sin saber si algún día tu cuerpo me honrará con tu presencia de nueva cuenta.


Es difícil estar quieto, dejar la mirada en neutro, porque al intentarlo solamente encuentro vacío.

No es tu culpa que mis labios te quisieran tanto, ni que mis brazos se acostumbraran a tu cintura.

Si algún día vuelves a pensar en mí con tan solo una fracción del deseo que yo te tengo, quizás así podrías entender cuánta falta me haces y cuán hermoso brilla mi corazón cuando tú estás cerca.


No encuentro salida a esta prisión de encantos y sueños que no se cumplieron.

No conozco la ruta para escapar de esta trampa que yo mismo me puse hace tiempo.

No te culpo por tu ausencia, mas culpo a tus encantos por haber tendido esa trampa sin querer. 

Aquí estaré vigilando tu memoria al menos hasta el próximo atardecer.


Edu.

domingo, junio 21, 2026

Eres tú

Eres el amor que nunca tuve

que se había perdido en el tiempo.

Sólo porque nunca supe dónde buscarlo, 

nunca tuve confianza en encontrarlo.


Eres los rayos del sol de verano 

que calientan mi piel fresca 

después de reposar en el pasto húmedo.

Eres los labios suaves que cobijan mi desnudo

que me abrazan con firmeza y timidez.

Eres el agua tibia que lava mi rostro a menudo

y el vapor que limpia mis ojos cuando me ves.


Me buscan tus ojos por la vereda,

persigo tu perfume y tu aliento.

Me encuentra tu nombre junto a la sombra

me siguen las flores cuando camino por el río.


Traigo tu voz en mi mente

y tu recuerdo sobre mi ser.

Tus besos y caricias untadas en mis poros,

con intensos latidos a flor de piel.


Soy la risa que envuelve el final.

El que al tocarte enchina tu piel sin saberlo.

Soy la larga espera de aquel amor travieso,

que ha incubado este largo tiempo,

solo para verte florecer del capullo tierno

que tanto tardó en crecer.


Eres muralla que cubre mis miedos,

eres pureza del vuelo de ave en el viento.

Eres sonido sutil que reverbera a lo lejos,

eres latido sin fin que empuja mi pecho.


Edu.