Eres el amor que nunca tuve
que se había perdido en el tiempo.
Sólo porque nunca supe dónde buscarlo,
nunca tuve confianza en encontrarlo.
Eres los rayos del sol de verano
que calientan mi piel fresca
después de reposar en el pasto húmedo.
Eres los labios suaves que cobijan mi desnudo
que me abrazan con firmeza y timidez.
Eres el agua tibia que lava mi rostro a menudo
y el vapor que limpia mis ojos cuando me ves.
Me buscan tus ojos por la vereda,
persigo tu perfume y tu aliento.
Me encuentra tu nombre junto a la sombra
me siguen las flores cuando camino por el río.
Traigo tu voz en mi mente
y tu recuerdo sobre mi ser.
Tus besos y caricias untadas en mis poros,
con intensos latidos a flor de piel.
Soy la risa que envuelve el final.
El que al tocarte enchina tu piel sin saberlo.
Soy la larga espera de aquel amor travieso,
que ha incubado este largo tiempo,
solo para verte florecer del capullo tierno
que tanto tardó en crecer.
Eres muralla que cubre mis miedos,
eres pureza del vuelo de ave en el viento.
Eres sonido sutil que reverbera a lo lejos,
eres latido sin fin que empuja mi pecho.
Edu.
