Domingo

Bitácora de viaje
Zapopan, Jalisco.
02 de octubre 2011
Hoy es domingo y desperté temprano después de un sueño ingenioso y sugestivo, inmediatamente salté hacia el computador para encontrar a Irma en la internet, pues sabía que se iba a conectar en esos momentos no sé por qué. Efectivamente a los pocos minutos ella se puso en línea y conversamos un par de horas casi, me contó lo preocupada que estaba por no encontrar un hogar donde incluirse, pero a pesar de la tensión logramos disfrutar de una charla muy agradable, ya extrañábamos mirarnos y escucharnos, a mí en lo personal me confortó demasiado. Antes del mediodía decidí salir a caminar y tomar sol con Ámbar, hace algunos días que no la sacaba a pasear, el día estaba bien soleado y tranquilo, muy fresco y me hizo mucho bien respirar el exterior. Anduvimos por el camellón de la colonia Seattle hasta llegar a la avenida principal de Zapopan donde se celebra la vía recreactiva, tomé algunas fotos mientras avanzábamos y paré algunas veces a mirar esto y aquello, ambar como siempre muy curiosa iba oliendo todo y se acercaba a algunas personas y niños, hasta bebió de la fuente.
Después de visitar el atrio de la basílica cruzamos para conseguir una bebida especial en el mercado municipal; compré por $17 medio litro de pulque efervescente, dulce y bien refrescado, algunas personas no les gustó que Ámbar pasara al mercado y ella se dejaba ir de lleno hacia las carnicerías.
Al volver a la ruta nos sentamos unos momentos a beber y saqué un par de fotos con el “timer automático”, acto seguido un policía bastante engreído se calló de su scooter eléctrico porque no le calculó y golpeó una banca con la llanta derecha, jaja que gracioso casi se parte la madre, el pobre se fue de bruces contra el piso.
Luego nos sentamos más en el centro de la plaza y Ámbar se comió unas papas fritas que caían de un puesto, le di un trago de mi bebida para que la probara y advertí que tenía sed. Quedamos quietos unos minutos y al terminar mi pulque fue a rellenar mi vaso con agua de la llave que me brindó la chava de los tejuinos para darle a beber a Ámbar, hacía mucho calor.
Regresamos por dónde veníamos, con mas cansancio pero bien paseados, yo me relajé bastante y gocé del paseo.
En cuanto llegué a mi casa caí sobre la cama de mi mamá, yo había desayunado apenas unas frutas y la travesía me dejó algo blando. Tome un coyotito breve pero después me di cuenta que ya era bastante tarde, tomé un baño y salimos mi mamá y yo hacía casa de mi abuela, había carne esperando el carbón y toda la familia reunida para festejar el cumpleaños de mi tía Marisela. Mi mamá iba conduciendo un poco impaciente porque sabía que tenía que estar allá hacia más de una hora, eso me puso un poco de malhumor y agravió un poco cuando llegué a la casa de la abuela y todo mundo me hablaba de cosas que no entendí por completo y me pedían favores al azar. En un movimiento ágil logré escapar de la casa y tomé al auto de mi madre, iba a pagar un favor a casa de Irma, para ayudarles a instalar aquel programa para hacer llamadas por internet gratis; al llegar subí con Itzia y le expliqué detalladamente cómo debería usar el programa, me entretuvo bastante tiempo y me contaba y preguntaba muchas cosas, al terminar bajé y tuve la sorpresa de encontrarme a los tíos de Irma, Carmen y Migue, que me recibieron con mucho gusto y afecto. Platicamos unos minutos en la recamara mientras la señora Irma regañaba un poco a Itzia y ellas salían a una comida a pocas cuadras de ahí. Luego tomé el candado de la bicicleta que Irma con mucho gusto prometió prestarme en su ausencia.
Por fin terminé el encargo y regresé con la abuelita, todo mundo platicaba mucho y comían mas, yo solo pude conseguir unas calabazas y un par de quesadillas con la rica salsita que prepara mi abuelita, al final partieron pastel y gelatina, mi prima Dora y Luis me mostraron las fotos de su boda jaja, bueno de cuando les tomaron fotos para un estudio fingiendo que era su boda. No pasó mucho tiempo y todo mundo salió de la casa, después de limpiar el asador me fui con mi madre regreso a casa. Me llevó cerca del mercado del mar para encontrarme con unos amigos en un concierto, eran los Donatelos muy juntos esperando su lugar para presentarse, hacia bastante calor y algunos de ellos bebían cerveza en la banqueta. Después de un rato se impacientaron y decidimos ir a algún bar para perder tiempo, llegamos a zapopan de nuevo y nos sentamos en unos equipales, Berna pidió una cubeta y todos bebimos excepto Fofo, al cabo de una hora y poco regresamos al salón y esperamos un poco mas afuera, luego ellos tomaron sus instrumentos y entramos. Algunas bandas tocaron pero ninguna me sorprendió demasiado, después subieron los Donatelos y me gustó, aunque fue muy corto pero lo hicieron muy bien y con mucha energía.
Algunos de ellos se despidieron y yo me senté en una silla de plástico en la parte de la entrada, casi me quedo dormido y me paré a dar la vuelta. El lugar estaba medio solo y tuve un rato de aburrimiento, casi me quería ir de ahí pero después Ruko vino conmigo y me animó un poco; pasaron otras 2 o 3 bandas y por fin salieron los estelares, el vocalista se veía bastante mayor que los demás y tardaron mucho en preparar el sonido. El mismo vocalista sacó un alambre retorcido y lo apretó contra la base del micrófono, parecía una canastilla en forma de panal de abejas creado a manera de espirar con una especie de cable torcido, poco después él colocó su cerveza dentro jeje, un buen portavasos, me gustó.
The Toasters me agradó bastante, tienen un sonido fresco que aunque viene de tiempo sonaba muy bien, el ambiente cambió mucho e incluso hasta apareció mucha gente de la nada. Bailé casi sin parar durante todo el repertorio y disfruté mucho haber estado ahí y ver a la gente disfrutar, a la vez todo. Tomé mas una cerveza y gocé de las últimas canciones que reabrían el escenario, sudé un poco mientras afuera llovía y al final salimos algunos de los amigos Donas y yo; Ruko se fue por su parte y Pedro me llevó a mi casa, paramos en la gas y pusimos $40 pesos de Magna al tanque. Entré destemplado a mi casa y serví un vaso de agua, sin apetito subí a mi cuarto y no logrando dormir tomé mi navaja y me puse a tallar algunas semillas, estuve un tanto inquieto pero por fin decidí acostarme. Pensé un poco en ella y en cuanto la extraño después de algunas semanas, logré dormir.
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