lunes, octubre 03, 2011

Domingo


Bitácora de viaje
Zapopan, Jalisco.
02 de octubre 2011

Hoy es domingo y desperté temprano después de un sueño ingenioso y sugestivo, inmediatamente salté hacia el computador para encontrar a Irma en la internet, pues sabía que se iba a conectar en esos momentos no sé por qué. Efectivamente a los pocos minutos ella se puso en línea y conversamos un par de horas casi, me contó lo preocupada que estaba por no encontrar un hogar donde incluirse, pero a pesar de la tensión logramos disfrutar de una charla muy agradable, ya extrañábamos mirarnos y escucharnos, a mí en lo personal me confortó demasiado. Antes del mediodía decidí salir a caminar y tomar sol con Ámbar, hace algunos días que no la sacaba a pasear, el día estaba bien soleado y tranquilo, muy fresco y me hizo mucho bien respirar el exterior. Anduvimos por el camellón de la colonia Seattle hasta llegar a la avenida principal de Zapopan donde se celebra la vía recreactiva, tomé algunas fotos mientras avanzábamos y paré algunas veces a mirar esto y aquello, ambar como siempre muy curiosa iba oliendo todo y se acercaba a algunas personas y niños, hasta bebió de la fuente.
Después de visitar el atrio de la basílica cruzamos para conseguir una bebida especial en el mercado municipal; compré por $17 medio litro de pulque efervescente, dulce y bien refrescado, algunas personas no les gustó que Ámbar pasara al mercado y ella se dejaba ir de lleno hacia las carnicerías.
Al volver a la ruta nos sentamos unos momentos a beber y saqué un par de fotos con el “timer automático”, acto seguido un policía bastante engreído se calló de su scooter eléctrico porque no le calculó y golpeó una banca con la llanta derecha, jaja que gracioso casi se parte la madre, el pobre se fue de bruces contra el piso.
Luego nos sentamos más en el centro de la plaza y Ámbar se comió unas papas fritas que caían de un puesto, le di un trago de mi bebida para que la probara y advertí que tenía sed. Quedamos quietos unos minutos y al terminar mi pulque fue a rellenar mi vaso con agua de la llave que me brindó la chava de los tejuinos para darle a beber a Ámbar, hacía mucho calor.
Regresamos por dónde veníamos, con mas cansancio pero bien paseados, yo me relajé bastante y gocé del paseo.
En cuanto llegué a mi casa caí sobre la cama de mi mamá, yo había desayunado apenas unas frutas y la travesía me dejó algo blando. Tome un coyotito breve pero después me di cuenta que ya era bastante tarde, tomé un baño y salimos mi mamá y yo hacía casa de mi abuela, había carne esperando el carbón y toda la familia reunida para festejar el cumpleaños de mi tía Marisela. Mi mamá iba conduciendo un poco impaciente porque sabía que tenía que estar allá hacia más de una hora, eso me puso un poco de malhumor y agravió un poco cuando llegué a la casa de la abuela y todo mundo me hablaba de cosas que no entendí por completo y me pedían favores al azar. En un movimiento ágil logré escapar de la casa y tomé al auto de mi madre, iba a pagar un favor a casa de Irma, para ayudarles a instalar aquel programa para hacer llamadas por internet gratis; al llegar subí con Itzia y le expliqué detalladamente cómo debería usar el programa, me entretuvo bastante tiempo y me contaba y preguntaba muchas cosas, al terminar bajé y tuve la sorpresa de encontrarme a los tíos de Irma, Carmen y Migue, que me recibieron con mucho gusto y afecto. Platicamos unos minutos en la recamara mientras la señora Irma regañaba un poco a Itzia y ellas salían a una comida a pocas cuadras de ahí. Luego tomé el candado de la bicicleta que Irma con mucho gusto prometió prestarme en su ausencia.
Por fin terminé el encargo y regresé con la abuelita, todo mundo platicaba mucho y comían mas, yo solo pude conseguir unas calabazas y un par de quesadillas con la rica salsita que prepara mi abuelita, al final partieron pastel y gelatina, mi prima Dora y Luis me mostraron las fotos de su boda jaja, bueno de cuando les tomaron fotos para un estudio fingiendo que era su boda. No pasó mucho tiempo y todo mundo salió de la casa, después de limpiar el asador me fui con mi madre regreso a casa. Me llevó cerca del mercado del mar para encontrarme con unos amigos en un concierto, eran los Donatelos muy juntos esperando su lugar para presentarse, hacia bastante calor y algunos de ellos bebían cerveza en la banqueta. Después de un rato se impacientaron y decidimos ir a algún bar para perder tiempo, llegamos a zapopan de nuevo y nos sentamos en unos equipales, Berna pidió una cubeta y todos bebimos excepto Fofo, al cabo de una hora y poco regresamos al salón y esperamos un poco mas afuera, luego ellos tomaron sus instrumentos y entramos. Algunas bandas tocaron pero ninguna me sorprendió demasiado, después subieron los Donatelos y me gustó, aunque fue muy corto pero lo hicieron muy bien y con mucha energía.
Algunos de ellos se despidieron y yo me senté en una silla de plástico en la parte de la entrada, casi me quedo dormido y me paré a dar la vuelta. El lugar estaba medio solo y tuve un rato de aburrimiento, casi me quería ir de ahí pero después Ruko vino conmigo y me animó un poco; pasaron otras 2 o 3 bandas y por fin salieron los estelares, el vocalista se veía bastante mayor que los demás y tardaron mucho en preparar el sonido. El mismo vocalista sacó un alambre retorcido y lo apretó contra la base del micrófono, parecía una canastilla en forma de panal de abejas creado a manera de espirar con una especie de cable torcido, poco después él colocó su cerveza dentro jeje, un buen portavasos, me gustó.
The Toasters me agradó bastante, tienen un sonido fresco que aunque viene de tiempo sonaba muy bien, el ambiente cambió mucho e incluso hasta apareció mucha gente de la nada. Bailé casi sin parar durante todo el repertorio y disfruté mucho haber estado ahí y ver a la gente disfrutar, a la vez todo. Tomé mas una cerveza y gocé de las últimas canciones que reabrían el escenario, sudé un poco mientras afuera llovía y al final salimos algunos de los amigos Donas y yo; Ruko se fue por su parte y Pedro me llevó a mi casa, paramos en la gas y pusimos $40 pesos de Magna al tanque. Entré destemplado a mi casa y serví un vaso de agua, sin apetito subí a mi cuarto y no logrando dormir tomé mi navaja y me puse a tallar algunas semillas, estuve un tanto inquieto pero por fin decidí acostarme. Pensé un poco en ella y en cuanto la extraño después de algunas semanas, logré dormir.

ƒînwë

lunes, septiembre 26, 2011

Ahora que


Ahora que lejos estas, siento más que nunca mi soledad, tan quieto como la hierba meciéndome el viento me sugiere que piense en ti. Se vuelven más pesados los días y más distante el recuerdo.
Pienso que la nostalgia no ha llegado completa aún, pero crece el dolor con violencia y suavidad, llevando a la tristeza de la mano sonriendo.
Ahora que lejos estas yo sigo aquí, temiendo tener que dar más de mi todo dia para no caer en la derrota ni el infortunio, pues siento que tal vez una parte de mi se marchó contigo y te acompaña al caminar, muere con la tarde pero renace con cada lluvia, surgiendo del vapor de tu taza de café.
Antes de dormir siento tu energía rondando en mi habitación, deslizándose de lado a lado de ella. Dentro de mis sueños apareces con fuerza, pero sin el sentido ni la belleza tan radiantes como cuando estas a mi lado; al despertar te has ido sin despedirte y no te encuentro ni en mi diario ni en mi reloj.
Realizo mis tareas alegremente durante el día, probando suerte en cada hora que curso sin temor pero con esperanza.
Ahora que lejos estas y en mi papel corre la tinta infinita pretendiendo tomar parte de otros rumbos y viajar en el tiempo, practico el verso y me aventuro en las sílabas procurando un amor que no esta escrito en ningún libro, ni grabado en alguna fotografía.
Me siento en mi cama y con ternura repaso de memoria tu rostro a tacto ciego, escucho tu voz al caer las hojas de otoño, cierro los ojos y no te encuentro, escribo en mi agenda tu nombre dentro, mañana quien sabe y despierto contigo.
ƒînwë

martes, agosto 16, 2011

El dia de ayer


En sus ojos pude ver una profunda tristeza casi infinita, una pasión irrevocable meramente absurda y una nostalgia incontenible. Era verano una noche de lunes, el viento no soplaba casi nada, la ciudad tranquila, apagada; y mi corazón tan inquieto cuanto mis labios húmedos, interrogaban sin temor a despedirse. Ella me besaba y susurraba algunas penas y recuerdos a mi oído, yo decaído quise alejarme de prisa.
Su mirada y sus manos no me dejaban irme, así toda contradicción ocurría en ese momento; yo seguía un tanto perplejo por aquellas aseveraciones de su sangre y las pisadas que en mi consciencia dejaban, temiendo la muerte ante la noche serena y oculta.
Ya nada será igual.

Eduardo.

sábado, octubre 10, 2009

Mas hoje tem amanhã não




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Todos deberíamos tener un amor de repuesto, porque cuando el amor nos deja, no sabemos qué hacer, dónde buscar o a dónde ir.
El amor nos deja sin aviso y también sin tocar la puerta llega.

Qué bueno sería tener ese amor en el bolsillo para poder reponer a otro si es necesario; sacarlo de lo más profundo de los jeans, limpiarlo y pulirlo un poquito, estirarlo e inflarlo al gusto y llevarlo así a todos lados sin perder rumbo…

ƒînwë

martes, mayo 12, 2009

San Pancho 06










Me duele estar contigo sin tenerte

Respirar el mar sin abrazarte

Rozar las olas sin besarte

Sentir la arena sin mirarte

Oír gaviotas sin tu risa

Mirar la luna sin tocarte

Probar la brisa sin tu piel

Pintar el cielo sin tu nombre

Tejer el viento sin recuerdos

Estar perdido sin caricias

Andar mi alma sin la tuya

Dejar mis huellas en tu playa

Vaciar el miedo sin tus manos

Y sin tus ojos recorrer el tiempo.


ƒînwë

jueves, junio 19, 2008

mi hermano, el hombre

¿Han analizado detenidamente un billete mexicano alguna vez? ¿se han dado cuenta que nuestra moneda envuelve un arte y un simbolismo grandísimo acerca de nuestra historia?
Observemos un billete de 100 pesos mexicanos, sí esos con la cara de Nezahualcoyotl en color rojo; en la esquina inferior derecha de la cara frontal encontraremos un poema escrito por este personaje, apenas es legible pero aqui les dejo una foto para que lo observen, y dice así:

"Amo el canto del zentzontle
pájaro de cuatroscientas voces,
amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores,
pero amo más a mi hermano el hombre."



La verdad ignoro si es un poema completo o solo un fragmento, pero quiero compartirselos para que intenten(intentemos) ser más observadores en algunas cosas, como en este caso los billetes, que los usamos a la ligera día con día, pero a veces no sabemos nisiquiera qué figuras o cosas estan impresas en ellos y qué nos quieren decir, qué significan o qué representan y qué cosas estan proyectando en ellos que nos caracterizan como moneda de un país.

Los invito a conocer, analizar, criticar y cuestionar el mundo que nos rodea, nuestro entorno, nuestra realidad inmediata...

Fînwë

jueves, abril 03, 2008

Cuando tus ojos me miran.

[Marzo], 1 de Abril, 3 de Abril de 2008

Cuando tus ojos me abrazan
una sed me domina
una sed en verano
una sed de ternura


Cuando tus ojos me miran
son la voz que me guía
una voz palpitante
una luz que me agita
esa luz de la luna

Cuando tus ojos me hablan,
esos ojos que me hacen sentir el ritmo
esa mirada que me roba el sueño,
surge un latir que aviva mi pecho
entonces… todo es bello.



fînwë.

lunes, diciembre 17, 2007

Memorias de medianoche

Escuché el viento romper suavemente en mi ventana, cuando el atardecer sugería la llegada de una noche abrupta y vacía, occisa, triste. El resplandor de los últimos rayos de luz brindaba un curioso matiz dorado a los árboles, que intimaban con las rocas pintadas color oro por el sol.
Comenzaba a hacer un poco de frío cuando una buena canción regresó a mi mente, hablaba de aquellas tardes tristes en que ese bello amor se fue, hablaba de la sombra pálida de su rostro anestesiado por la incauta tristeza, de esos besos derrochados que aparecen lejanos a mi tacto.
Y así pasaban los días, yo sentado junto a mi ventana esperando todas aquellas cosas que nunca volverán, y aún así observaba a la luna en su frágil reposo, buscando algún efímero consuelo. Y así murieron los días en que yo te veía, tú sonreías y nada más importaba, que aquel plácido momento…
fînwë

lunes, octubre 29, 2007

Dichosa mi dulce agonía y mi triste querer.

Dichosa es la luna, eterna y madura que siembra el suspiro
de cada despido que viene y que va
Dichosos tus labios, que calman y encienden
con cada romper el oleaje en aquel turbio agosto
Dichoso es el viento que sopla a lo lejos
llevando mi aliento a tu lecho
Dichosa tu piel cuando roza el zacate
en los bosques de aquel monte oculto
Dichosa es la vida pues me ha permitido
encontrarte y quererte y amarte una vez
Dichosos tus ojos leyendo estos versos
nacidos en sueños de noches sin fin
Dichosas las horas que albergan la duda
entre adversa agonía o poder olvidar
Dichoso es tu rostro que emana sonrisas
tan tiernas y dulces que me hacen vibrar
Dichosas las luces que alumbran recuerdos
en calles oscuras plagadas de ayer
Dichosos los días que encuentro tu nombre
grabado en las nubes al atardecer
Dichosos los cambios que alteran mi ritmo
después de pensar en tenerte otra vez

Aún más dichoso el día en que encontrara
el reposo a mi triste nostalgia que aferra mi ser
La Dicha sería que toda alegría que sentía junto a ti,
regresara otra vez…

Fînwë

miércoles, mayo 02, 2007

Un Hada se tambaleaba...


Anoche tuve tremenda aventura, mi mente volaba palpitante sobre un cielo de estrellas relucientes y bella luna llena. Mi cuerpo y la brisa del oleaje acompañaban al de ella, tumbado sobre un manto de arena ligero. Ella me miró y yo posé mi palma sobre su piel tersa, lejana aún; mi alma empezó a encontrar un camino maravilloso en un infinito vórtice de sensaciones del cual no quería salir. Todo pasaba rápido pero a la vez de un modo apacible, profundo, suave e insólito. Nuestros labios se rozaron poco a poco mientras ella encontraba mis brazos y yo acariciaba delicadamente su piel grabada con tinta, entretanto un hada se tambaleaba, anhelando una noche serena.

Entonces hubo una explosión de emociones en mí, de eterna paz, aunque al mismo tiempo efímera, mi cuerpo discernía inusitadamente la brisa del mar con cada poro de mi piel, cada vello se me erizó y el susurro energizante de su boca me llevó al punto de olvidar todo lo que ocurría en aquel momento a mi alrededor, nada importaba ya! Mi espíritu, y mi cuerpo eran uno solo...

Sensaciones de intriga y extrañeza llegaban a mi mente algún tiempo después, todo volvía a la normalidad ahora, hoy despierto y regreso a la incertidumbre de un futuro claro, todo surge otra vez como de costumbre, mas no descarto aún otro posible encuentro como aquella noche, ella y yo en un mar de sueños y caricias, debilidad y poder, pasión y razón, todo bajo una canción de las olas acompañando la luz de su rostro reflejado en la luna...
Fînwë

martes, enero 30, 2007

El conejo de la blanca madriguera

Me encuentro en un ambiente oscuro, un conejo me observa dejando caer su gran resplandor blanco e insólito, lo rodean a su vez miles de hormiguitas igualmente blancas pero no más bellas ni brillantes que su gran madriguera plateada y redonda.
Acudo a él cada noche, lo veo pasar a través de ésta, siempre me acompaña; cuando miro arriba, ahí se encuentra él. Siempre está ahí para mi, aunque a veces yo no le haga caso o ni siquiera volteé a mirarlo. No importa si todo va mal o nada me sale bien, su constante presencia me acoge; salvo algunas veces que se va escondiendo poco a poco hasta perderse de vista, no sea para envolver a otros con su brillo y calmar sus penas, pero siempre vuelve a mí, dándome aliento para seguir y fascinándome con su increíble belleza.
De vez en vez, lo miro detenidamente hasta que tiene que marcharse al amanecer, otras veces me arropa con su luz hasta que logro conciliar el sueño. Siempre que quiero le cuento mis problemas, y él callado, simplemente me responde solamente brillando más fuerte, otras veces lo visito sólo para darle gracias por sus sabios consejos y pasamos un momento juntos. Así es, hablo de la luna, tierna y siempre fiel compañera, blanca y suave, sencilla y eterna. ¡Nunca me abandones mi dulce amiga!, pues yo siempre saldré para admirarte...
ƒînwë

jueves, noviembre 02, 2006

Hikuri

Nuestro abuelo de fuego nos brinda su sabiduría, los muviéri se agitan y lanzan sus alabanzas al aire; el fuego, el peyote y el venado estan presentes todos en uno mismo: Tatewari se alegra con la llegada de las danzas y la música del pueblo, uniendo así al hombre con los dioses a través de las líneas del mundo...
Hikuri, Tatewari nuestro abuelo de fuego, el último dios Wixárika, mara'akame de tiempos antiguos, el dios del peyote.
ƒînwë

viernes, septiembre 08, 2006

¿Qué estás esperando?

¿Hace cuánto no volteas al cielo para ver las estrellas?
¿Hace cuánto no te detienes a tomar aire fresco?
¿Hace cuánto no sales a observar la luna?
¿Hace cuánto no dejas tu escritorio para correr por el campo sin preocupación alguna?
¿Hace cuánto no tomas tus propias decisiones sin que nadie se te imponga?
¿Hace cuánto no te pones a pensar y discernir tus ideales sin límite alguno?
¿Hace cuánto no tomas tu espada para batirte en un duelo de emociones?
¿Hace cuánto olvidaste lo que en verdad importa y optaste por una vida material?
¿Hace cuánto no acaricias una flor con tus dedos?
¿Hace cuánto no caminas descalzo por la playa?
¿Hace cuánto no te recuestas a dormir sobre la hierba húmeda?
¿Hace cuánto no escalas a la cima de un monte sólo para admirar un bello atardecer?
¿Hace cuánto no recorres largas distancias a pie, sólo para demostrarte a ti mismo que no necesitas hacerlo en auto?
¿Hace cuánto no bailas hasta quedar sin aliento?
¿Hace cuánto no me miras a los ojos?
¿Hace cuánto no besas mi boca?
¿Hace cuánto no te empapas con la lluvia a media tarde?
¿Hace cuánto no miras el cielo nocturno esperando una estrella fugaz?
¿Hace cuánto no te detienes a observar el andar de una pequeña hormiga?
¿Hace cuánto no escuchas el cantar de las aves en una mañana de sol radiante?
¿Hace cuánto no hueles las flores?
¿Hace cuánto no te desvelas sólo pensando en lo que viene al día siguiente?
¿Hace cuánto no apagas tu televisor para comenzar a leer un libro?
¿Hace cuánto no acampas a luz de luna?
¿Hace cuánto no observas como poco a poco se consume la leña en una fogata?
¿Hace cuánto no cambias tus malos hábitos?
¿Hace cuánto no disfrutas de un chocolate caliente en un día lluvioso?
¿Hace cuánto no piensas en los demás y dejas de preocuparte sólo por ti mismo?
¿Hace cuánto no tomas un papel y escribes / dibujas lo primero que se te viene a la mente para expresar lo que estas sintiendo?
¿Hace cuánto no te ríes hasta que no aguantas el dolor en la panza?
¿Hace cuánto no visitas a ese amigo que años atrás no veías?
¿Hace cuánto no retomas ese deseo frustrado para de nuevo intentar hacerlo real?

Entonces, ¿Qué estás esperando? ¿Vas a seguir aquí leyendo esto o vas a empezar a vivir realmente? Tu eliges...

ƒînwë

miércoles, agosto 23, 2006

Tributo a los Dioses

Una ansiedad absurda me acosa, a cada momento pienso en ella, en su mirar, en su lúcida persona, en su belleza, en su piel bronceada, en su rostro encantador, en su caminar, en aquello que me hizo vibrar alguna vez...Con cada recuerdo mi mente se llena de indecisión total y una tremenda ansiedad me arrebata la paz. Visitando aquellas montañas de niebla eterna, las nubes se tornaban cada vez más grises y oscuras, llenas de confusión alterna, reuniéndose así para dar tributo a los dioses, para entregar mi alma, mi cuerpo y mente en sacrificio, un sacrificio más allá de una muerte segura e instantánea, o dolor efímero, no era precisamente lo que me aguardaba. Una daga clavada en mi pecho me desgarra una vez más el corazón lenta y meticulosamente sin manera alguna de sacarla. Una herida que no ha cerrado aún, quisiera ya verla sanar o verla oprimirme hasta morir, pero no sucederá así, si no que se queda ahí, paciente, traicionera, amenazante; sólo hace falta una persona, una simple persona que pueda de una vez ayudar a sanar aquella herida en mi pecho, lo único malo es que aún no la veo llegar...
ƒînwë

sábado, agosto 19, 2006

Un calabozo perdido, mil recuerdos vividos...

[Domingo 13 Agosto’06]
El café frío en la tetera ya hace rato olvidada, las estrellas brillando a todo lo que dan y rozando mi piel si cesar. Las caricias frescas de la brisa nocturna adornan mi cuerpo y me susurran al oído sentimientos de acopio y de ansiedad simultáneos.
Horas antes, el sol partió quemando con su sangre el recuerdo de la tarde y arropándome así la luna con su manto sereno, impecable, lúgubre, lleno de gran plenitud que envuelve mi ser...
Mi respiración calma lentamente exhalando todo el polvo en las estrellas fugaces de esas como pintadas con los dedos, llenado mis pulmones de nuevos deseos y una paz insólita, intensa.
El zacate húmedo como recién llovido, la botella vacía en el comedor, alguien descansa sobre el sillón, conducido a un sopor efímero y superficial; mientras a mi un sueño incoherente me hace recapacitar y descubrir nuevas playas en el mar de mi subconsciente.

[Lunes 14 Agosto’06]
Aquella noche algo cambió ciertos conceptos personales y algunos de mis puntos de vista, algo extraño surgió en mi ser, ciertos sentimientos inesperados, desconocidos, que no hubiera pensado nunca me habitarían en esta situación y en estos tiempos...
Se viene algo raro en el ambiente, ya lo siento en la tierra, ya lo huelo en el viento, ya lo escucho en las olas; algo nuevo toma presencia, esperando el preciso momento para salir a la luz del día y despertar de su sueño eterno, una pasión dormida, encerrada en el fondo de un calabozo perdido, olvidado, sucio, deshabitado, oscuro, secreto, misterioso, impenetrable, terrible y anhelado vehemente...

[Sábado 19 Agosto’06]
Algo nuevamente mueve mi rumbo y controla mis pensamientos por completo, algo diferente guía mis pasos sobre la arena mojada, dejando huella en mi espíritu. Ésta vez es distinto aquel sentimiento, ésta vez los conceptos se vuelven de cabeza, una vez más deseando obtener paz y la conciencia tranquila. Las cenizas de un deseo frustrado caen al mar y las arrastra el viento incansable, ya las veo alejarse y pronto sabré que se habrán marchado para siempre...
ƒînwë

jueves, julio 13, 2006

La última estrella de la noche...

Hoy el día se ha nublado de nuevo, la tristeza en la atmósfera acompañada de una breve lluvia que muere en mi rostro se manifiestan ante mi, hoy caerán las gotas del dolor para envolverme con angustia y placer.
La noche anterior una pesada carga libré de mis hombros y un lamento al fin se apartó de mis pensamientos.
El trágico y agradable recuerdo de tus ojos lúcidos me aferra y se deja sentir en el cuarto vacío de esperanzas, y un amor perdido nuevamente deja una marca en la pared de mi memoria muy díficil de borrar o ignorar.
Ahora que aquel joven amor termina, algo comienza a la vez; sin mirar por el espejo retrovisor tomaré una nueva vereda, nuestros caminos ahora decidieron abrirse, y yo, esperando no se vuelvan a cruzar,sólo me bebo los besos que no te dí...
En mis recuerdos vivirá tu esencia y sin ningun reproche mi memoria intentará soporizar los latidos de tu alma que muere en mis venas al llegar la luna llena. Esperando el destino no se equivoque, hoy no se si reír o llorar, pero creo que mañana lo sabré con certeza, cuando el sol caiga bañandome con su luz y vuelva a subir y la brisa de mi rostro se evapore y eche a volar con las cenizas de aquel amor perdido que yace muerto y desolado junto a mi ventana, donde miro a través de ella a la última estrella de la noche buscando en su brillo un poco de abrigo y ruego a la luna por un nuevo anhelo y el olvido...
ƒînwë

viernes, junio 23, 2006

Gotas de angustia y placer...

-¿Habías notado alguna vez lo apacibles e intensos que son los días de lluvia?- Pues yo sí. Aquellas tardes nubladas que reposan, acompañadas de un viento implacable que anuncia una áspera pero agradable sensación...
Creo que los días lluviosos son los que más disfruto, y no me lo explico, pero éstos me traen bastante gozo, bien estar, buen humor, memorias distantes y exclusivas, y además un sentimiento de plenitud insólito.
Cada elemento que brota un día así, desde las nubes más grandes e intimidantes, hasta el simple olor a tierra mojada, hacen que lleguen recuerdos a mi mente. Y aunque algunos se muestran poco claros, otros se muestran bastante completos y llenos de vida; recuerdos de aquel día de una fiesta interminable, de alegrías, de tristeza, de esos amores que no se olvidan, de aquellos que no quieres recordar, de desilusiones, de rencores, de culpa, de angustia, de odio, de poder, de dolor, de muerte, de frágil sopor, de tranquilidad, de eterna armonía, de plenitud total, de pensamientos que parecen alcanzar el cielo y la luna, de ideas que vuelan, de una imaginación sin límite, de viajes únicos, de vivencias que vienen y van, o simplemente hasta de la más común conversación en el parque con tu vecina.
Todo aquello hace de éstos días, que mi cuerpo y mi esencia obtengan sensaciones inexplicables que me deslumbran y me llenan de paz, pero me intranquilizan a la vez.
Todo esto es... las lágrimas que los dioses dejan caer hacia nosotros, que nos nutren de vida o nos echan sus penas encima para ya no cargarlas ellos mismos. Todo esto es... un baño eterno de esencias, del sentir, de placer o ingratitud, todo dependiendo, con qué ojos se miren las gotas...
ƒînwë

miércoles, mayo 24, 2006

Hacerse Responsable

Algunos fragmentos de un libro que estoy leyendo me llamaron mucho la atención, ojalá encuentren un sentido de importancia hacia las acciones que realizan cotidianamente, desde la más pequeña y común, hasta la más enorme y extravagante situación posible.
ƒînwë

"Cuando un hombre decide hacer algo, debe ir hasta el fin, pero debe aceptar responsabilidad por lo que hace. Haga lo que haga, primero debe saber por qué lo hace, y luego seguir adelante con sus acciones sin tener dudas ni remordimientos acerca de ellas."
"Hacernos responsables de nuestras decisiones, significa estar dispuestos a morir por ellas.
No importa cual sea la decisión, nada podría ser más ni menos serio que ninguna otra cosa. En un mundo donde la muerte es el cazador no hay decisiones grandes ni pequeñas, sólo hay decisiones que hacemos a la vista de nuestra muerte inevitable..."
Don Juan Matus
Viaje a Ixtlán. Carlos Castaneda

lunes, abril 17, 2006

Había soñado con tus Ojos...


Hace algunos momentos que desperté de un profundo y espontáneo sueño, había soñado contigo una vez más. Había soñado con el ‘ayer’, con aquellos momentos llenos de felicidad, con tus ojos intensos, con situaciones irreales...
Había soñado con el día de hoy, quise llamarte, quise mirarte, estar a tu lado y sentirme vivo, quise abrazarte y tocar tu rostro, pero todo aquello fue imposible.
Pensando en ti tuve un bombardeo de recuerdos y momentos plasmados en mi memoria, entonces sentí dicha y felicidad, sentí que estabas aquí, mas no era así.Deseaba describir mi sueño a lujo de detalle (por lo menos repasándolo en mi mente), pero me fue imposible, ya que entre más reflexiono sobre un sueño y abandono el sopor de mi conciencia, más rápidamente olvido aquellas experiencias soñadas...
ƒînwë

miércoles, abril 12, 2006

Muvieri

Flecha de Tatewari , flecha del conejo
clávate en el tigre, clávate aquí.
Así hablando nació la flecha
se quedó la flecha clavada
jadeante en la cruz
en todos lados,
comunicándose con sus tíos-Dioses.
Quedó clavado el mensaje
en el centro del fuego,
a la vez que la lluvia y el rayo
crearon la palabra.
Eso es su lluvia,
fueron entonces atrás del cerro,
al lugar mismo de la cacería.
La flecha contestó
la palabra de la lluvia
con su palabra. [.]
Todos se crearon a sí mismos, por la palabra.
Hablaron por medio de la flecha y de la lluvia,
y el mara'akame repitió lo que ellos dijeron.
Así es la revelación.[.]
Los Dioses hablaron por la pluma y por la flecha.
Con esta vela lo veré.
Que estén presentes. Que estén presentes.
*Fragmento de cantos interpretados por
Don Agustín Montoya de la Cruz, Mara'akame de
San Miguel Huaistita, Jalisco. Año de 1982

martes, abril 11, 2006

'Mi Sueño' Infranqueable...

Era un once de Abril, la noche fúnebre y ya avanzada suspiraba un sutil pero impaciente lamento, el viento sereno proyectaba su silencio sin rencor alguno. Yo, sentado en la cama sin poder encontrar sosiego, con miles de pensamientos entrando con tal simultaneidad en mi cabeza que me era imposible hallar la coherencia y adoptar un solo tópico en cual filosofar para calmar el ansia.
Horas antes (siendo un diez de abril aún) había retomado el camino a casa, luego de haber pasado un buen rato con algunos amigos cercanos, aunque varios no asistieron, pero los que pudimos pasamos un buen rato juntos. Al retorno de aquel encuentro, decidí irme a la cama ‘temprano’, puesto que deseaba aprovechar bastante el día siguiente; pero una serie de eventos me retrazaron un poco mis planes. Cuando por fin tuve oportunidad de abordar mis sueños, algo más fuerte aún que el propio insomnio, me lo impidió. Podría haber sido un desasosiego adquirido por causa de mis malos hábitos en los días pasados, aunque no lo creo, pues pienso que el subconsciente puede ser más poderoso y persuasivo.
Fuera cual fuera la razón, horas (talvez simples minutos disfrazados que duraban una eternidad) posteriores a mi indecisión, me impacienté e intenté plasmar aquel turbio evento en un trozo de papel; para así retomar el sopor de mi conciencia y encontrar la calma a través del trazo de la pluma que se desvanecía con cada palabra plasmada.
Probablemente no llegué a ninguna conclusión concisa, después de tal divague en un mundo casi creado por mi delirio y seducido por el subconsciente, pero así... logre por fin aferrarme al viaje de aquel tan impredecible compañero, tranquilizante, pasivo, silencioso y sereno como el alma, soporífero, guardián de pensamientos, inmune al efecto del tiempo, de memoria volátil y traicionera, infranqueable, de presencia inminente... Mi Sueño...

ƒînwë

miércoles, abril 05, 2006

Tiempo Sólido, Tiempo Volátil...

A veces, siento al tiempo detenerse por un instante para tomar un respiro, y me hallo sentado a un costado de él; me pregunta si quiero besar a mi futuro, intenta convencerme a tocarlo, a sentirlo, a tener oportunidad de cambiar todo y tomar ventaja; promete será una experiencia inocua, no le creo y río “jah!” le digo que no me interesa un carajo y me alejo sin voltear atrás.
Más tarde me alcanza e insiste en acompañarme, expreso mi indiferencia hacia su presencia, avanzamos a paso lento, viendo el cambio inminente en la vida y en el mundo, en las plantas y en la gente, en los montes y en las bestias.
Poco a poco la vida se desprende de mis manos, muere una parte de mi, quedo inmóvil ante aquel manifiesto de rabia del tiempo, torturándome hasta llevarme al desconcierto, hasta no saber con certeza si es que sigo estando en el mismo día, o si no fue un sueño lo vivido ‘ayer’, o si ‘mañana’ no será otra vez ‘hoy’...
Otros días, dudo sobre mi propia ‘existencia’, sobre nuestra ‘existencia’ diré. Siento que sólo somos pensamientos de una imaginación omnipresente y omnipotente de un ser desconocido, ajeno a toda condición humana. Siento que somos parte de un sueño, en un mundo efímero y desmaterializado. Decimos tener control de nuestra vida sí, pero no lo creo, pues pienso nuestra “voluntad” es otro invento creado por aquel ser para hacernos sentir ‘libres’ aunque talvez tengamos un futuro ‘predestinado’; talvez nunca lo sabremos...
Los largos meses se vuelven en breves minutos, las horas fugaces se vuelven en eternos siglos, todo siguiendo su curso, pero sin cambios trascendentes para mi. Veo como pasan los individuos, observo sus rostros y siento su dolor y frustro por causa de la enajenación de la ‘sociedad’.
Salgo de aquella prisión, me siento a la orilla del río y escucho el canto de las aves, me vuelvo pluma, inmortalizado por “el viento” que baja de las nubes más espesas sobre la montaña, éste singular compañero me susurra al oído, me invita a vagar por el mundo. Avanzo rápidamente con ayuda de su fuerte soplo, inspirándome ánimos para seguir y refrescando mi espíritu; continúo mi camino sin reclamo alguno, sin llegar aún a mi destino pero ansioso de ver lo que me espera, disfrutando cada instante como si fuera el último. El trayecto es largo, nadie dijo que era fácil, pero no deserto a mi ilusión, mi fe no me abandona, entonces... ¡vuelo!
ƒînwë