sábado, julio 11, 2026

El atardecer


Tus caricias eran un alago para mi piel, que se entrelazaban con tus besos hasta el abismo.

El tiempo pasa sin perder el ritmo, tus ojos ya no están presentes, aunque puedo verlos cuando cierro los míos.

No me queda más que el confort de tu mirada traviesa, tus charlas de medianoche y tu melancolía. 


Me es imposible parar mis emociones, ni siquiera por un momento para tener claridad.

Ya no sé si me duele más tu recuerdo o tu ausencia.

Es terrible transitar este mundo sin tu compañía, y sin saber si algún día tu cuerpo me honrará con tu presencia de nueva cuenta.


Es difícil estar quieto, dejar la mirada en neutro, porque al intentarlo solamente encuentro vacío.

No es tu culpa que mis labios te quisieran tanto, ni que mis brazos se acostumbraran a tu cintura.

Si algún día vuelves a pensar en mí con tan solo una fracción del deseo que yo te tengo, quizás así podrías entender cuánta falta me haces y cuán hermoso brilla mi corazón cuando tú estás cerca.


No encuentro salida a esta prisión de encantos y sueños que no se cumplieron.

No conozco la ruta para escapar de esta trampa que yo mismo me puse hace tiempo.

No te culpo por tu ausencia, mas culpo a tus encantos por haber tendido esa trampa sin querer. 

Aquí estaré vigilando tu memoria al menos hasta el próximo atardecer.


Edu.